(Fotografía de José Mª. Lepe de la Cámara)
Los especialistas en el estudio de la España del XVII han
convenido en considerar a 1625 como el annus
mirabilis; es decir, año milagroso o excelente para los intereses de la
monarquía hispánica, contando por éxito las múltiples contiendas en las que se involucraron
los tercios españoles. En efecto, dentro del contexto de la guerra generalizada
mantenida con ingleses y holandeses, los ejércitos de Felipe IV les derrotaron
en Breda (Holanda) y en Salvador de Bahía (Brasil), éxitos a los que había que
sumarle el rechazo sufrido por los ingleses en su intento de asalto a Cádiz y
la arribada de la flota de Indias a la Península, sin novedad.
En el Archivo Municipal de Llerena no se conservan las actas capitulares
correspondientes a 1625, donde, sin duda, los escribanos habrían recogido una
amplia información sobre el éxito de la armas de S. M. a lo largo del año. Por
fortuna, se conserva un libro monográfico titulado Libro de toma de Razón (1613-1632) donde
solían recoger algunas de las circunstancias y hechos relacionados con la ciudad,
para que de ello siempre se tuviese noticia y constancia. En el folio 102 y
ss., fotograma 171 y ss. de la edición digital, tuvieron a bien narrar los
actos que en acción de gracias a la divinidad se celebraron los primeros días
de diciembre de 1625, reconociendo y agradeciéndole su intervención en la toma de
Breda el primero de noviembre del citado año, así como los otros episodios ya
reseñados.
Por las fechas que nos ocupan el concejo de Llerena era uno
de los más prestigioso e importante de su tiempo y espacio geopolítico,
acogiendo múltiples instituciones, como:
- El tenebroso Tribunal del Santo Oficio, con su cohorte de
especialistas en las finanzas, la represión, la tortura y la intolerancia.
- La sede casi oficial del Priorato de San Marcos de León, con
su pomposa e influyente curia.
- La de gobernación, con la pléyade de oficiales que intervenían
en sus numerosas competencias administrativas (gubernativa, fiscal, militar,
judicial, etc.).
- La tesorería de la Mesa Maestral, con intereses recaudatorios
en la denominada Provincia de León de la Orden de Santiago en Extremadura.
- Y la delegación o tesorería de servicios reales de su amplio partido fiscal.
Seguramente,
el concejo de los Reinos de España con la mayor concentración de autoridades y
personas aforadas en proporción a su vecindario, a las que habría que sumarle
ilustres visitantes, como los que concurrieron los días que nos ocupan, destacando especialmente al Capitán General de la Armada, don Agustín Mexia, recién
llegado de Cádiz donde intervino en su defensa a las órdenes de don Fernando
Girón. También estaban presentes los
condes de Paredes y Aguilar
(emparentado con el anterior), don Antonio
Chumacero (alcalde de Casa y Corte) y otros señores consejeros y capitanes, todos ellos invitados a los actos religiosos programados
por el cabildo concejil.
En la
guerra que la monarquía hispánica mantuvo contra ingleses y neerlandeses en América,
Flandes y los Países Bajos, en 1590 la ciudad holandesa de Breda, que estaba en
manos española desde 1581, fue objeto de un ataque por sorpresa, que con pocos
efectivos sembraron el desconcierto y puso en fuga a los 600 soldados de la
guarnición española que la defendían, episodio que, dado el valor estratégico
de la ciudad y su excelente fortificación, supuso un rotundo éxito para los
holandeses y un duro golpe en la moral y el prestigio de los famosos tercios españoles,
del que años después se resarcirían.
(El sitio de Breda, por Pieter Snayers)
En
efecto, en 1624, bajo las órdenes del
general Ambrosio Spinola, los tercios españoles asediaron la importante
fortificación de Breda, defendida por unos 14.000 soldados bajo las órdenes de
Mauricio de Nassau. Después de 11 meses de asedio y múltiples escaramuzas, Nassau
rindió la ciudad a Spínola, escena magníficamente recogida por Velázquez, en el
famoso cuadro de las Lanzas.
La
victoria de Breda fue muy importante para los intereses de la monarquía
hispánica, celebrándose con profusión en todo su territorio, como ocurrió en
Llerena, según el texto que sigue:
Relación de lo que se hizo en hacimiento de
gracias por los buenos sucesos que S. M tuvo en este año de 1625 en la toma de
Breda y Brasil y otras;
y las rogativas a Ntra. Sra. de la Granada por aber cercado el inglés a Cádiz
y venida de los galeones (de América)
y procesiones generales que se hicieron.
Aviéndose rrecibido carta del
Sr. Presidente de las Órdenes en que avisa que por decreto de S.M se a servido
que esta ciudad haga gracias a ntro. sr. por las mercedes y misericordias que a
hecho a estos reynos favoreciendo el ejército
católico en la toma de Breda, y en la de la isla del Brasil y otras, se acuerda por el ayuntamiento que se
convidasse el clero y religiosos para que asistiesen a dos procesiones
generales en dos domingos secutivos, teniendo el Santísimo Sacramento
descubierto en la yglesia mayor de Ntra. Señora de la granada adornado de mucha
cera y de lo más necesario.
Hicieronse
dos procesiones y actos con toda solemnidad cada un domingo, y la primera
procesión fue a nuestra señora de la Conceción; y la segunda calle las armas a
dar a San Francisco y volver por Santa Clara.
Sobre el
asedio de Cádiz, a este tiempo se tuvo noticia que el inglés avia salteado a Cádiz
y querido entrar y ganar la puente de çuaço al que acudió la gente de Jerez de
la frontera, Sevilla y andalucia, viniendo
muchos príncipes y señores de Madrid y se defendió matando según
relación 500 ombres…
En tan
gran necesidad y conflito acudió el clero de la iglesia mayor a este
consistorio con recado a los sres. Sacerdotes para que se continuasen los
sufragios y que se hiciesse un novenario baxando de su tabernáculo a la
sereníssima virgen de la granada al altar y andamio de la capilla mayor, y así
se hicieses otra procesión general y que la ciudad (cabildo concejil) acudiesse
con su acostumbrado socorro de cera para alumbrarla.
Hiçosse
anssi, concurriendo la ciudad a la celebración de las missas y:
- el primer día que fue domingo, día del
gloriosos apóstol san Andrés celebró la iglesia mayor.
- El segundo, lunes, vino la
parroquial de Santiago.
- El tercero, martes, la
capilla de san juan.
- El 4º, miércoles, el prior y
frayles de santo domingo.
- El 5º, jueves, el guardian y
frayles de san francisco; este día vino nueva que la armada de la plata avia
llegado en salvamento, aunque en su busca avia partido el ynglés.
- El 6º día, viernes, vino el guardián
y comunidad de los descalzos y cada uno en procesión con su cruz y salía la
iglesia mayor con la suya a recibirlos a la puerta del perdón, y acabando de
decir las missas vovían con su cruz.
- Y las demás missas prosiguió
en decirlas la iglesia mayor, hasta el lunes 8 de diciembre día de la
ynmaculada…
Para esta fiesta (de la
Inmaculada) convidó la ciudad (cabildo concejil) al muy reverendo padre fray
juan de herrera, ministro provincial de nuestra sr. de la merced, que predicó.
Y a este sermón y festividad asistió en la tribuna de la capilla el sr. don
Agustín Mexia y los condes de paredes y Aguilar y otros señores consejeros y
capitanes; y con la ciudad (cabildo) asistió el sr don Antonio chumaçero,
alcalde de casa y cortes.
Dichas las vísperas, salió la
procesión llevando la virgen sacerdotes y lo propio el palio, y fue por la
calle las armas a la de Santiago y plaça de la inquisición, entrando por las
yglesias de Santiago, santa ysabel y santa clara.
Y la iglesia (cabildo
eclesiástico), para mayor solemnidad, convidó a quatro sacerdotes que con sobrepellices
fuesen delante de nuestra señora con
quatro hachas (velones), y los ciudadanos que fuesen con hachas que fuesen el
capitán Alonso zambrano de bolaño, don pedro de amezqueta, el licenciado
Villarreal, el doctor salcedo, don francisco
y Alonso cazalla de león.
La ciudad dio hachas de quatro pavilos a todo su cavildo.
Al salir la procesión estaba esperándola
a la puerta del perdón los señores condes de paredes y Aguilar, don juan de
pedrossa del abito de Santiago del consejo de hazienda y guerra, don Antonio
chumaçero, alcalde de casa y cortes y otros caballeros de abitos, capitanes,
procurador, veedor, contador, pagador y quatro alguaciles de corte.
A los condes y consejeros
dichos, cogio la ciudad en medio y en
esta forma fueron en la procesión.
Al principio desta novena
fueron los comisarios para entender en ello
y proveer y dar la çera para alumbrar el santísimo sacramento y a ntra.
Sr. El capitán Figueroa Majarrés y el licenciado Paçarro, regidores, convidaron
a la clerecía de Santiago y la capillla (de San Juan Bautita) y los concentos
de monjas a a pedirles hiciesen sufragaciones y disciplinas en este tiempo, y
qsí lo hicieron y cumplieron. Y para que se entienda ser anssi lo firmaron en
10 de diciembre de 1625. Aparecen las firmas del licenciado Pizarro y de
Rodrigo de Figueroa Majarrés

Las tres importantes victorias de las armas de S.M. citadas se celebraron
con sendos cuadros alegóricos, de los que, sin duda, el más famoso fue el
de las lanzas. De la página del arte y la cultura en español
(ArteHistoria), tomamos la siguiente referencia: Obra realizada para el Salón de Reinos del madrileño Palacio del Buen
Retiro, actualmente destruido; se fecharía antes del mes de abril de 1635 y
representa un episodio de la Guerra de Flandes ocurrido el 5 de junio de 1625.
Tras un año de sitio por parte de las tropas españolas, la ciudad holandesa de
Breda cayó rendida, lo que provocó que su gobernador, Justino de Nassau,
entregara las llaves de la ciudad al general vencedor, Ambrosio de Spínola.
Pero Velázquez no representa una rendición normal sino que Spínola levanta al
vencido para evitar una humillación del derrotado; así, el centro de la
composición es la llave y los dos generales. Las tropas españolas aparecen a la
derecha, tras el caballo, representadas como hombres experimentados, con sus
picas ascendentes que consideradas lanzas por error dan título al cuadro. A la
izquierda se sitúan los holandeses, hombres jóvenes e inexpertos, cuyo grupo
cierra el otro caballo. Todas las figuras parecen auténticos retratos aunque no
se ha podido identificar a ninguno de ellos, a excepción del posible
autorretrato de Velázquez, que sería el último hombre de la derecha; al fondo
aparecen las humaredas de la batalla y una vista en perspectiva de la zona de
Breda. La composición está estructurada a través de dos rectángulos: uno para
las figuras y otro para el paisaje. Los hombres se articulan a su vez a lo
largo de un aspa en profundidad, cerrando dicho rectángulo con los caballos de
los generales. La técnica pictórica que utiliza aquí el artista no es siempre
la misma sino que se adapta a la calidad de los materiales que representa,
pudiendo ser bien compacta, como en la capa de la figura de la izquierda, bien
suelta, como en la banda y armadura de Spínola. Breda volvió para siempre a
manos holandesas en 1639.

El rechazo de la flota inglesa en Cádiz fue encargado
y recogido años después por otro importantísimo pintor, precisamente avecindado
por aquellas fechas en Llerena. Nos referimos al gran Zurbarán y su obra
titulada Defensa de Cádiz donde, en
el centro del primer plano, recoge la figura erguida de don Agustín
Mexias, Capitán General de la Armada,
con el que coincidió en Llerena en los días que nos ocupan.

También e la
página del arte y la cultura en español (Artehistoria), tomamos la siguiente
referencia: La fama cosechada por
Zurbarán en Sevilla motivó su llamada para trabajar en Madrid, concretamente en
la decoración del monumental Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro, donde
trabajará al lado de Velázquez quién realizará para el mismo lugar el famoso
cuadro de Las Lanzas. Zurbarán deberá realizar dos obras de historia, una de
las cuales se ha perdido - "La expulsión de los holandeses de la isla de
San Martín" - y diez cuadros sobre pasajes de la vida de Hércules
destinados a las sobreventanas. La Defensa de Cádiz frente a los ingleses
recoge un episodio de la historia contemporánea a Zurbarán. En primer plano,
vemos a Don Fernando Girón sentado en una silla a causa de su enfermedad,
dictando las órdenes necesarias a sus capitanes. En el fondo, se aprecian las
tropas españolas en tierra y el mar lleno de naves inglesas. Zurbarán consigue
dar dosis de credibilidad a los personajes de primer plano al otorgarles
realismo en sus gestos y un buen lujo de detalles a sus vestimentas. Pero en el
fondo del cuadro muestra sus limitaciones, ya que apenas sabe dar sensación de
profundidad y perspectiva, por lo que la escena se asemeja a una obra de
teatro, con los personajes dispuestos en las tablas recortándose sobre la
tramoya.

El cuadro titulado la Recuperación
de San Salvador Bahía rememora la hazaña de don Fadrique de Toledo, quien
en 1625 arrebató a los holandeses el puerto brasileño de Bahía de Todos los
Santos para devolvérselo a la Corona española. La obra fue pintada en la
madurez de Maíno, evidenciando el dominio de la luminosidad y del color así
como la originalidad con la que trata el tema.
El 8 de
febrero de 1625 el rey Felipe IV ordenó a don Fernando Girón de Salcedo
(1564-1631) que organizase la defensa de la ciudad de Cádiz ante un posible
ataque por parte de los ingleses, un ataque que al final se produjo el 1 de
noviembre de ese mismo año, cuando las tropas inglesas, provistas de una
poderosa flota comandada por Lord Wimbledon, se habían hecho fuertes en la
torre del Puntal de Cádiz. Don Fernando Girón dictó las órdenes necesarias para
la defensa de la ciudad a pesar de estar enfermo de gota. Las escasas tropas de
la ciudad lograron resistir hasta la llegada de los refuerzos al mando del
Duque de Medina-Sidonia junto a las milicias urbanas. Se consiguió levantar el
campamento enemigo, obligándoles a la retirada, habiendo perdido previamente
unos mil hombres.